Huye asustada de su casa, pasa 7 horas perdida y a la madrugada regresa solita y toca el timbre

La curiosidad es una condición natural, no solo de los gatos, pero también de los perros. Les encanta explorar y lanzarse a la aventura de ver el mundo. Sin embargo, cuando se extravían, estos últimos se encuentran en una posición única para utilizar los olores y encontrar su camino de vuelta a casa.

Ejemplo de ello es la historia que te contaremos hoy. Se trata del caso de Rajah, una inteligente canina quien, en sus afanosas correrías y asustada por los fuegos artificiales, se perdió de la vista de su familia residente en Carolina del Sur, Estados Unidos, durante siete horas que parecieron eternas.

De inmediato, sus cuidadores se dieron a la tarea de buscar a Rajah, sin resultados positivos. La perrita no se encontraba por los alrededores, lo que llenó de tristeza y consternación a sus seres queridos.

Sin embargo, fue ella misma quien instintivamente recobró la senda que finalmente la llevó de vuelta a su hogar. Tal como reza aquel viejo adagio: “el buen hijo siempre regresa a casa”.

Mary Lynn Whitacre y su esposo Ryan, ambos responsables de Rajah, jamás se imaginaron que su querida mascota fuera capaz de volver por sí sola. Se sentían muy agobiados con la idea de que, quizás más nunca volverían a saber de ella.

“Ryan y yo estábamos enloqueciendo y nos sentimos realmente impotentes por la pérdida de nuestra mascota”, confesó Mary.

Pero, mucho menos esperaban que sucediera lo más increíble de todo. Y es que, cuando Rajah regresó por fin a su casa, lo hizo anunciándose tocando el timbre. En verdad, solo un animal tan inteligente como ella sabría usar este tipo de dispositivos. Nadie se lo esperaba, pero así fue como se hizo notar.

Resulta que, la mascota salió como un rayo cuando escuchó algunas detonaciones de fuegos pirotécnicos. Tanta fue la velocidad que alcanzó, que a Ryan y a Mary les fue imposible seguir su rastro. Al caer la noche, muy preocupados, prefirieron abandonar la búsqueda hasta el día siguiente.

Sin embargo, a eso de las 3 de la mañana sonó el timbre, lo que no era nada natural para la pareja. Casi nadie llama de esa manera. Abrieron recelosos la puerta y allí, frente a ellos encontraron paradita tranquilamente a Rajah, el amor de sus amores, quien había accionado el dispositivo empujándolo con su naricita.

“Regresó en el medio de la madrugada y de una forma sorprendente: tocando el timbre de la casa. Fueron las 7 horas más largas de mi vida”, añadió la mujer.

No obstante, aún es un misterio cómo fue que el animal supo que de esa forma llamaría la atención de sus padres humanos, o dónde aprendió cómo funciona un timbre. Lo importante es que pudo regresar a su casa para alegría de todos.

Comparte esta historia con final feliz con tus amigos. Estamos felices de que la pequeña canina de tan solo 18 meses haya podido volver al lugar dónde recibe el amor, el cariño y el respeto que todo ser vivo se merece.