Perrita anciana empieza a sufrir de la columna y su abuelo sabe qué hacer para verla sonreír

Cuando decidimos tener una mascota, estamos recibiendo a un nuevo miembro de la familia al que debemos cuidar y amar sin importar las circunstancias. Lamentablemente, esto es algo que muchas personas no comprenden y prefieren deshacerse de los perritos cuando son mayores o cuando comienzan a sufrir algún problema de salud.

Rachel Johnson es una dedicada amante de los animales que nos ha dado un ejemplo de lo que significa amor incondicional. Rachel ha compartido muchas aventuras con su perrita Daisy. Es una linda mestiza de yorkshire y lhasa apso a la que muchos confunden con un cachorro por sus enormes niveles de energía.

Sin embargo, la peludita tiene nada menos que 10 años de edad y hace unos meses su estado de salud comenzó a demostrar que el tiempo ya estaba haciendo de las suyas. Rachel y su familia notaron que Daisy ya no se movía igual que antes y que tenía algunas dificultades para caminar.

Decidieron llevarla al veterinario y con una prueba de rayos X comprobaron que la perrita estaba desarrollando un delicado problema en su columna vertebral. No era una situación demasiado grave pero sí podía llegar a causarle mucho dolor y dificultad para trasladarse de un lugar a otro.

De inmediato, Rachel comenzó a buscar una solución para ayudar a Daisy en esta nueva etapa de su vida. Desde que era una tan sólo una cachorrita, Daisy se acostumbró a dormir en la cama de su dueña. Sin embargo, sus problemas en la espalda comenzaron a hacer esto mucho más complicado.

La perrita no contaba con las fuerzas suficientes para saltar hasta la cama. Dejar de hacer algo que desde siempre formaba parte de su rutina, podía afectar su  estado de ánimo seriamente. Fue entonces cuando el papá de Rachel tomó cartas en el asunto.

El padre de Rachel siempre ha sido muy bueno con la madera y decidió sorprender a la perrita con la ayuda que tanto necesitaba. Se las ingenió con lo poco que tenía en casa y fabricó una rampa para que Daisy subiera hasta la cama con más facilidad.

Para Daisy, la rampa ha resultado maravillosa. Es una herramienta que la ayudará a que sus siguientes años sean menos dolorosos y mucho más felices.

Este es el ejemplo que todos deberíamos seguir. Cuando las cosas se vuelven difíciles no debemos dejar atrás a nuestros perritos. Al contrario, debemos brindarles mucho más amor y darles la ayuda que tanto necesitan.

¿Qué opinas de la bonita rampa de Daisy? Comparte esta nota para ayudar a crear conciencia y luchar contra la terrible idea que tienen muchos de simplemente rendirse con los peluditos mayores.

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