Una dulce perrita rescatada se escondió asustada por temor a conocer a sus 2 hermanos gigantes

Molly es una hermosa perrita con un pasado muy difícil. Cuando era tan sólo una bebé, la encontraron a ella y a su hermano en la calle. Era evidente que alguien los dejó allí con la intención de deshacerse de ellos, pero eran tan pequeños que lo más probable era que simplemente no lograran sobrevivir.

Molly y su hermano fueron dejados a su suerte en la orilla de un río.

Afortunadamente, los vecinos del lugar contactaron a la Fundación Gaia Dogs y de inmediato los llevaron a un refugio que se encarga de velar por los animalitos sin hogar. Años después, una amante de los animales vio la imagen de Molly en las redes y sintió que debía ayudarla.

Molly vive en Bélgica.

Marie Mattart vive en una casa donde los pelitos nunca faltan: antes de adoptar a Molly ya tenía dos perros San Bernardo y seis gatos. Todos eran rescatados así que habían formado una familia muy especial al brindarle una segunda oportunidad a cada uno de ellos.

Además los perros y gatos, Marie tenía una cabra, un pony y un burro.

La dulce Molly no se encontraba preparada para llegar a un hogar tan con tantos animales.

“Estaba muy asustada cuando los conoció. Se escondió bajo el auto y se negaba a salir de allí”, explicó Marie.

Como es de esperar, los primeros días fueron algo difíciles. Los perros San Bernardo se veían demasiado grandes y la asustada perrita sólo quería ocultarse y permanecer lejos de ellos. Marie se armó de paciencia y ayudó a Molly a conocer uno por uno a todos los miembros de la divertida familia.

Los San Bernardo tienen 3 y 6 años de edad.

Un par de semanas después la pequeña ya era parte de la manada. Pasó de sentirse aterrada con sus hermanos gigantes a no querer separarse de ellos.

“A Basiel y Julie les encanta cuando salta y les lame la cabeza. Es muy lindo verlos juntos”, dijo Marie.

Molly se lleva bien con todos, pero sus mejores amigos son Basiel y Julie, los San Bernardo. Adora tomar largas siestas con ellos y también juegan hasta que los dulces gigantes ya no pueden más.

Afortunadamente, la divertida perrita tiene energía y amor para todos los miembros de la familia. Persigue a los gatitos y hasta duerme con uno de ellos en las noches.

“Creemos que todos nuestros animales se llevan tan bien porque son rescatados. Eso crea un vínculo entre ellos. Tienen algo que enseñarse los unos a los otros”, dijo Marie.

Después de pasar sus primeros días de vida a las orillas de un río, la vida actual de Molly es un verdadero paraíso. Está rodeada de amor y nada como sus gigantes hermanos san Bernardo para sentirse segura. Esta la suerte que todos los peluditos merecen.

¿Qué opinas de esta enorme familia peluda? Comparte esta historia para crear conciencia y recordar a todos lo mágico que resulta rescatar a una animalito en apuros.